martes, 5 de agosto de 2014

Capitulo 13.



Oh Nahia, veo que ya has conocido a Rai. -Mientras se ponia al lado de él.

Sí, justo nos hemos cruzado.

Rai no dijo nada y yo me estaba poniendo un poco nerviosa asi que decidi hablar de una vez.

-Bueno, me tengo que ir. Os dejo. Nos vemos después en clase o.. no sé. Adiós.

No les di tiempo a responder.

Mientras subia las escaleras para ir a clase de italiano, no dejaba de pensar en todo lo que me habia pasado en tan apenas unas horas. ¿De verdad Dorian era homosexual? y la preguta que mas rondaba mi cabeza, ¿de verdad Rai también lo era y estaba con Dorian?. No encontraba respuesta para ninguna de las dos.

Llegue a clase y ahí estaba Tea, y desgraciadamente estaba con Derek. ¿Desde cuando a Derek le gustaba el italiano?. Sin comentarios.

Al pasar por su lado, los dos me miraron, pero sobretodo la que más me miro fue Tea. Yo también la mire, pero baje la mirada al momento.

Cada día que pasaba la echaba más de menos, pero a la vez no podia dejar de pensar en todo lo que habia pasado con Derek.

Pasaron las horas y yo no dejaba de pensar y pensar en el tema de Rai.

Empezaba a tener una esperanza respecto a todo lo relacionado con el amor, y de repente... puf, se ha desvanecido por completo.

Sonó el timbre. Hora del patio. Al terminar la clase sali lo mas rapido de ahi, pero al hacerlo Tea empezo a seguirme y me detuve para ver lo que queria.

¿Se puede saber por qué me sigues?, ¿no tienes otra cosa mejor que hacer?

Ella con su cara de pena me dijo:

Sí, tengo cosas que hacer, pero una de ellas eres tú.

Yo muy sarcastica..

Oh, ¿de verdad?. Pensé que Derek era tu unica prioridad.

No digas tonterias anda. Sabes que una de mis prioridades eres tú Nahia.

Harta de escucharla le di una palmadita en el hombro y me fui al patio. No iba a seguir perdiendo el tiempo hablando con desconocidas.

Al irme ella empezó a gritar mi nombre para que me detuviese, pero no le hice caso.

Al llegar al patio vi a Rai, y que raro, estaba solo. Segui mi camino y no me detuve, desgraciadamente él me vió. No queria hablar con él despues de lo de esta mañana asi que sali corriendo.

Él al verme, salió corriendo detrás de mi... y me alcanzó. En el patio habia un hueco apartado en el que casi nadie iba, asi que me empujo hacia alli y empezamos a hablar.

¿Se puede saber por qué huyes de mí?.

No huyo de ti, simplemente no quiere hablar contigo, digo... con nadie.

Has hablado con Dorian, ¿verdad?.

¿Hablado de qué?. -Mientras ponia cara de no saber nada.

No te hagas la tonta. Sabes perfectamente de lo que te estoy hablando y te lo puedo explicar.

No me tienes que explicar nada. Las cosas son como son y no hay más que decir.

Mientras hablaba con él, sentia tantas cosas a la vez. No sé si seria porque estabamos los dos solos, o porque simplemente lo tenia tan pero tan cerca de mi.

El seguia intentando convencerme...

No, las cosas no son como tú las estas pensando. Sólo te pido que me des una oportunidad para explicarte todo.

Esta bien. Esta tarde. En mi casa. Ven por la tarde que mi madre no esta.

En ese momento sonó el timbre, pero antes de irse... se acercó a mí lentamente, y me beso en la mejilla.

Mi cuerpo se congeló sin saber porqué y no supe reaccionar.

Al final me quedé en ese hueco. Sola. Y pensando.

lunes, 4 de agosto de 2014

Capitulo 12.

¡Nahia!, ¿me puedes explicar que haces mirando al vecino?.

Yo como no sabía que contestarle, le dije cualquier cosa a ver si colaba.

Pues... pues... estaba bajando la persiana.

Bajando la persiana eh. Pero si te he pillado infraganti. ¿Cómo puedes ser tan mentirosa?.

No te estoy mintiendo, te digo la verdad.

Gire la cabeza para ver si él seguía allí y SÍ seguía. Se estaba partiendo de la risa, y con razón.

Mi madre estaba haciendo un mundo por mirar por la ventana a un chico sin camiseta. Al final mi madre molesta, salió de mi habitación y se fue a dormir.

Nada más irse mi madre seguí buscando que ponerme. Agache un momento la cabeza debajo de la cama para buscar mis ‘Vans’ y al levantarla... allí estaba él, con un cartel apoyado sobre la ventana.

En el cartel ponía: ‘Bonito pijama, vecina fisgona’ y una carita feliz.

En ese momento me di cuenta de que mi pijama no era el adecuado para ver a un chico sin camiseta por la ventana. Así que me empecé a reír cual tonta. Yo obviamente le respondí con otro cartel.

En el mío ponía: ‘Gracias vecino sin camiseta. ¿Te has divertido con el show de mi madre?’.

El me respondió al instante.

Se empezó a reír y me puso: ‘Si JAJAJAAJ nunca me había reído tanto. Que pillada más tonta.’.

Y es verdad, fue una pillada tonta la de mi madre.

Después de estar un buen rato riéndome, le escribí: ‘Bueno vecino sin camiseta, me voy a dormir que mañana tengo instituto. Buenas noches.’, él por otra parte puso: ‘Vale vecina fisgona. Que duerma usted bien. Buenas noches’.

Luego de ponerme ese último cartel, apagamos las luces y nos dormimos. Me lo pase muy bien.

A la mañana siguiente me desperté la mar de feliz. No paraba de recordar mi conversación a distancia con Rai. Me duche y bajé corriendo a desayunar. Tenía la esperanza de encontrármelo por la mañana. Cogí una manzana y salí de casa. Saque mi IPod y justo antes de poner la canción... apareció.

Casualmente íbamos por el mismo camino, así que se paró a esperarme. Yo sin que se diera cuenta, aligere el paso hasta llegar a él y nos saludamos.

¡Buenos días vecina fisgona!.

¡Buenos días vecino sin camiseta! –Mientras me reía por debajo.

Bonita charla la de ayer por su ventana. Debo decirle que me gustó mucho.

A mí también me gustó mucho. Oye, sé que te gusta mucho llamarme ‘Vecina Fisgona’ pero... ¿podrías llamarme Nahia?.

Me sentí rara al soltarle eso pero es que tenía que decírselo. Me estresaba que me llamase ‘Vecina Fisgona’. Igual no quería decir que no me gustase que él me llamara así.

Se empezó a reír y luego me dijo:

Está bien ‘Vecina fisgona’, desde este momento te llamare Nahia.

Muchas gracias. –Mientras sonreíamos los dos.

Después de mucho caminar llegamos al instituto. De lejos y al lado de la puerta vi a Dorian, así que me despedí de Rai y me fui con él. Mientras caminaba hacia ella me choque con Tea.

Qué momento más incómodo. En fin.

Seguí mi camino y por fin llegue a Dorian. Hoy estaba más guapo de lo normal. Me arriesgaría a decir que estaba ASOMBROSO. Sin exagerar. Así que le pregunte.

Uy Dorian, ¿y eso que vienes tan guapo?.

Hola Nahia. Te lo voy a decir, pero prométeme que no se lo dirás a nadie.

Vale, cuánto misterio. No te preocupes, seré una tumba.
Pues a ver hoy se incorpora un nuevo chico a clase, que casualmente es... MI NOVIO.

A ver, a ver. ¿Qué es tu QUE?, ¿Me estas vacilando?- Mientras me meaba de la risa.

Lo que has oído. Es mi novio. Pero nadie lo sabe. Es una historia muy larga.

Yo seguía sin dar crédito a lo que mis oídos estaban oyendo. Dorian.. con novio. Era flipante, y lo que mas me flipaba era que Dorian fuese GAY.

¿Quién sería el novio misterioso?. En todo caso, estaba feliz por él. Deje de pensar y me dirigí a clase. Dorian al sonar el timbre, salió pitando y yo como sabía que era para ver si su querido novio había llegado a clase, fui más lenta.

Al llegar a la puerta de clase vi a Dorian abrazando y besando a un chico, que sin saber porqué me resulto familiar. Luego entraron a clase y yo con ellos.

El tutor ya había llegado, lo que significaba que presentarían al novio de Dorian como nuevo alumno. Me senté en mi sitio y note a Dorian súper feliz. Que mono. El novio de Dorian seguía de pie y a mí me seguía sonando familiar. Ese pelo.Esa ropa.

En ese momento el tutor mando callar y empezó a hablar.

¡Buenos días chicos!, hoy tenemos con nosotros a un nuevo alumno. Se llama Rai. ¿Puede darse la vuelta, por favor?.

En ese momento mi cara no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Era Rai. Mi vecino. El chico por el que sentía cositas tontas. El novio de mi amigo y ahora compañero de clase. Ay dios. ¿En serio?. En ese momento, Dorian me soltó:

Ay Nahia, me estoy muriendo de felicidad. ¿A que es guapo?.

Yo no sabía que decirle. Estaba petrificada. Así que así como la que no quería la cosa, le conteste:

Sí, es ‘súper’ guapo. Te felicito.

Gracias. Me costó mucho hacerme con él. Las masas lo devoraban continuamente, pero él me prefirió a mí. –Con cara de enamorado me lo decía.

Me lo imagino, me lo imagino.

Al fondo de la clase se escuchaba a Camille decirle a Tea que se lo pensaba ligar. Que era muy guapo y bla bla bla. Yo pensé... ‘Por encima de mi cadáver dejare que jodas a Dorian’.

Después de una clase en tensión, sonó el timbre y salí de clase lo más rápida que pude. No quería que Rai me dijera nada. Pero fui demasiado lenta, el me sorprendió por detrás.

Hey Nahia, ¿me parece o estas huyendo de mi?.

Ah, Hola Rai. Que va, ¿yo?, ¿Por qué iba yo a hacer eso?.


Antes de que él me contestara... llegó Dorian.

sábado, 2 de agosto de 2014

Capitulo 11.

¿Qué son estas horas de llegar Nahia? –Me dijo con un tono enfadado.

Lo siento. Me he entretenido y se me ha pasado la hora.

Podrías haberme llamado para decirme que llegabas tarde. Me he preocupado. Sabes que después de lo que te paso no quiero que andes sola por si te da algo y no hay nadie ahí contigo.

En ese momento supe que no estaba enfadada sino preocupada por mí. Para tranquilizarla le dije:

Mama sé que debo cuidarme. Pero no quiero que te preocupes por mí. Estoy bien. He llegado tarde sólo eso. Ya está.

En ese momento se acercó a mí y nos fundimos en un abrazo de madre e hija.

La quiero.

Llegaba tarde a trabajar así que me dijo dónde estaba la comida y después se fue. Hoy para comer tenía macarrones con bacon. Mmm... delicioso. Los calenté en el micro y me senté en la mesa a comer. Mientras comía no dejé de pensar en mis nuevos vecinos. En ese momento, alguien llamo a la puerta.

Abrí aún con comida en la boca y allí estaba. Era mi nuevo vecino Rai. ¿Qué hacía aquí?, pensé. Harta de estar en silencio... se lo pregunté.

¡Rai!, ¿Qué haces aquí?.

Me percaté de que en las manos llevaba una especie de tarta. ¿Sería para mí?.

Vengo a traerle esto a tu madre. Tu madre le hizo un pastel a la mía, que por cierto estaba muy buena y vengo a entregarle este.

Ah... pues muchas gracias. Mi madre no está pero le diré que la has traído. ¿Algo más?.

Se quedó pensando después de que le dijera eso. Me preocupe.

Mmm no, eso es todo.

Vale. Adiós.

Le di un golpe a la puerta ya que no podía cerrarla con la mano y me fui. Deje la tarta en la nevera, que por cierto tenía una pinta increíble y terminé de comer. Lave mis platos y subía mi cuarto.

Me puse el pijama ya que no pensaba salir más en todo el día y encendí mi ordenador. Como siempre, me metí en Twitter y conté un poco como me sentía. También hablé sobre Rai, pero obviamente no dije su nombre. Terminé de cotillear y me acosté a dormir. Últimamente me entraba sueño muy pronto.

Al despertarme oí ruidos abajo, entonces ya supuse que mi madre había llegado ya. Me puse las zapatillas de andar por casa y bajé. Naturalmente era mi madre, así que la salude.

¡Hola mama!, ¿Qué tal hoy en el trabajo?.

Ah, Hola hija. Pensé que no estabas en casa. El trabajo muy bien, como siempre. –Con una gran sonrisa.

Pues me alegro mucho. –Mientras le sonreía yo también.

¿Y eso que hoy no has salido?. –Muy sorprendida ella.

No sé, no me apetecía mucho. A parte estaba muy cansada y tenía sueño.

Mi madre después de que le dijera eso se quedó pensando... pero no dijo nada. Mejor, sino empezaría con sus paranoias.

Para cenar hizo hamburguesas. Estaban buenísimas, como todo lo que hace mi madre. De postre, cada una se comió un trozo de tarta de la madre de Rai.

Entonces mi madre como la que no quería la cosa me dijo que mañana iríamos a comer a su casa. En ese momento tuve que hablar.

¡¿Cómo que nos vamos a comer a su casa?!. –Gritando mientras se lo decía.

En primer lugar baja la voz, que no estamos por la tarde. Y en segundo lugar sí, vamos a ir a su casa a comer. Me he hecho muy buena amiga de su madre y bueno... nos ha invitado a comer.

Pero mama... si no la conoces de nada. ¿Cómo vamos a ir a su casa a comer?.

Pues por eso mismo, como no la conozco es una buena ocasión para hacerlo. Es mi última palabra.

Mi madre estaba decidida a ir a casa de Rai. Obviamente no podía llevarle la contraria, así que no dije ni una palabra más sobre el tema.

Terminé de comerme la tarta y subí a mi habitación. Mientras buscaba mi ropa para ir al instituto, una luz en el casa de al lado se encendió. En ese momento vi a Rai. Su ventana daba a la mía. Él no se dio cuenta de que lo estaba mirando. Mejor.

De repente empezó a desnudarse y yo como tonta me quedé mirando. 

Qué bueno estaba. Que pectorales. Que todo. 

En ese momento me puse a pensar, ¿tendrá novia?. Mientras lo miraba atónita, él sin saber porqué se dio la vuelta y ahí me quedé yo... mirándolo.


Nuestras miradas se cruzaron y ninguno bajó la mirada. 

De repente mi madre entró en mi cuarto.

Capitulo 10.



Dorian, ¿y esa cara?. ¿Te pasa algo?.

Ah, Hola Nahia. No nada. Estaba pensando. Sólo eso.

Que mal mientes eh. –Mientras me reía para suavizar un poco las cosas, sin conseguir resultado.

Al final no conseguí averiguar que le pasaba a Dorian. Así que entramos a clase. Aun estando rayada por todo lo que había pasado con Tea, había algo que todavía me ponía feliz. Mi gran viaje por el mundo. Hasta ese maldito viaje me recordaba a Tea ya que íbamos a ir juntas. En fin dejé de pensar en ella y me puse a pensar otra vez en el viaje. Tenía que buscar a otra persona con la que ir al viaje, y casualmente conocía a una persona perfecta. Dorian. Decidí preguntárselo pero no ahora. No la veía con cara de querer hablar mucho hoy.  Así que me puse a pensar y decidí invitarla a comer mañana a mi casa, sería la ocasión perfecta para preguntarle si quería irse conmigo.

Termino la clase y como ya era hora de irse a casa justo antes de que Dorian se subiera al coche de su madre, la detuve y le pregunte.

Hey Dorian, espera. Me preguntaba si... ¿te gustaría quedarte a comer a mi casa mañana?.

Ella muy pensativa pero a la vez contenta me contesto.

Oh claro que sí. Me encantaría. –Con una gran sonrisa en los boca.

Yo muy feliz de que aceptara mi propuesta de venirse a mi casa comer, le respondí:

Que bien que hayas aceptado. Pues mira, si te parece después de clase nos vamos juntas y ya. –Muy ilusionada yo.

Ah vale. Pues nos vemos mañana. Adiós.

Adiós. Hasta mañana.

Lo había conseguido. Dorian mañana se quedaría a comer y aprovecharía para pedirle que fuese conmigo al viaje. Después de despedirme de él me puse los cascos y me fui a mi casa.

Estaba feliz y a la vez estaba triste.

Todo lo que estaba pasando de veras que me superaba.

Terminó la canción y justo llegué a mi portal, pero antes de entrar algo me hizo parar. En la casa de al lado había un camión de mudanza. Qué raro, pensé. Esa casa lleva en venta 3 meses. Quería saber quiénes serían mis nuevos vecinos, así que me dirigí sin que me vieran.

Me puse detrás de un coche que había allí aparcado y empecé a mirar. La familia parecía tener clase como nosotros. Vi que tenían 2 hijos, uno mayor más o menos de mi edad y otra un poco más pequeña pero también de mí edad más o menos. Me quedé más tranquila, así que decidí irme para mi casa. Pero justo al darme la vuelta alguien me sorprendió. Era alto, rubio, ojos claros, sonrisa bonita y cuerpo de infarto.

Era el hijo mayor de mis nuevos vecinos.

En ese momento me puse como un tomate de la vergüenza. El para romper el hielo me dijo:

¡Hola!, ¿Quién eres?, ¿Qué haces aquí?.

Yo muy avergonzada le conteste.

Mm... ¡Hola!. Soy tu vecina de al lado. Pasaba por aquí, pero ya me voy. Adiós.

El me agarro del brazo y con un tono tranquilo pero a la vez enfadado me dijo:

Mi vecina de al lado eh. Encantado soy Rai y no me gusta la gente que se esconde detrás del coche de mi madre a ver mi casa.

Encantada son Nahia y tienes toda la razón. –Mientras nos reíamos sin saber porqué.

Me pareció un chico muy majo y además... no estaba nada mal. Nos despedimos y justo cuándo nos dijimos “Adiós” apareció su hermana...

Rai, mama te está buscando. Dice que la ayudes a meter unas cosas dentro. ¿Quién es esta?.

Se llama Nahia y es nuestra nueva vecina fisgona. Pero ya se va.

La hermana muy emocionada se dirigió a mí.

Encantada. Yo soy Melany, la hermana de este idiota. –Mientras le miraba con cara de mala.

Se les veía muy ocupados así que me despedí por segunda vez.

Bueno encantada de haberos conocido a los dos, pero seguro que mi madre se estará preguntando porqué no he llegado todavía y además vosotros tenéis mucho que hacer. Nos vemos en otro momento. Adiós.

Ellos a dúo me contestaron.

Vale. Hasta luego.

No dejaba de pensar en lo simpáticos que eran. Pero sobretodo no paraba de pensar en esos ojos tan bonitos que tenía Rai.

Entre en mi casa y allí estaba mi madre, con una cara de enfadada total. Y con razón suficiente.

Capitulo 9.

Entramos clase y nada más llegar mis compañeros me miraban como si me hubiese muerto y resucitado a la vez. Todos absolutamente todos me miraban. Como odio que hagan eso. Seguí mi camino y con Dorian me senté en mi sitio.

Note como Camille cuchicheaba sobre lo que me había pasado ayer. Harta de escucharla, me enfrente a ella.

¡CÁLLATE DE UNA MALDITA VEZ!, ¡TU NO SABES NADA!.

Ella como si no supiera que me refería a ella se hizo la buena diciendo:

¿Me dices a mí?, porque si me dices a mí no sé de qué me estás hablando. – Muy irónica ella.

Yo aún más enfadada le conteste.

PUES CLARO QUE TE ESTOY DICIENDO A TI. FALSA ESO EL LO QUE ERES. NO TIENES LA SUFICIENTE VIDA, QUE SIEMPRE TIENES QUE ESTAR HABLANDO DE MI. ESTOY MÁS QUE HARTA DE TI CAMILLE.

Ella sorprendida se calló y no me dijo nada de nada.

Todavía no había terminado, pero justo cuando iba a terminar de hacerlo... ese dolor volvió otra vez. ¿Qué me estaba pasando?. Me tranquilice un poco y me volví a sentar. A lo largo de la clase se me fue pasando el dolor, gracias a dios. Al terminar la clase el profesor me paro para hablar conmigo.

Em Nahia, me he percatado de tus dolores. Creo que deberías decírselo a tu madre.

Yo alterada le conteste:

¿Qué dice usted?, ¿de qué dolores me está hablando?. Yo no tengo ningún dolor.

El muy seguro de lo que estaba diciendo me dijo:

Sabes muy bien de lo que te estoy hablando.

Enfadada le respondí.

USTED NO SABE NADA, NO TENGO DOLORES ASÍ QUE MÉTASE EN SUS ASUNTOS Y DÉJEME EN PAZ.

De un golpe cerré la puerta y me dirige a plástica. Adoro esa clase. En ella puedo descargar todo lo que llevo dentro, me gusta.

Entre en clase y fue como un gran 'fail'. Se me había olvidado de que Tea se sentaba conmigo. Que rabia. Me senté y ni siquiera la mire. Me daba pena, aun así no pensaba decirle nada de nada. En cambio ella no para de hacerme señas para que la hablase.

La profesora nos mandó que hiciéramos un dibujo de como nos sentíamos en ese momento. Así lo hice. Cuándo termino la clase le entregue mi dibujo a la profe, diciéndole una cosa:

Profe, ¿me podría hacer un favor enorme?.

Ella muy entusiasmada me contesto:

Claro que si Nahia, ya sabes que me puedes pedir lo que sea.

Muchas gracias profe. A ver sé que me tiene que poner la nota al dibujo, pero me gustaría que Tea se quedara con el... si puede ser claro.

Ella dudosa pero al final complaciente dijo:

Oh, por supuesto que sí. Yo se lo doy con mucho gusto. Ahora le pongo la nota y se lo doy.

Le entregue el dibujo y me fui.

Desde el pasillo vi como la profesora le daba el dibujo a Tea. Su cara fue un poema. No le gustó nada. Esa era la intención.

Era la hora del patio así que fui a buscar a Dorian a su clase de música y nos fuimos. De repente una voz conocida empezó a gritar mi nombre y vaya que sorpresa, era Tea. Y parecía enfadada.

¡¿SE PUEDE SABER QUE ES ESTO?!

Yo muy sarcástica le conteste:

Pues o eres tonta, o estas ciega una de dos. Es un dibujo.

¿Te estas quedando conmigo Nahia?, porque si es así no me está haciendo gracia.

Obviamente me estaba quedando con ella. Su cara era un cuadro. Me daba pena y a la vez asco.

Ella por otro lado intento suavizar las cosas.

Mira... da igual. Me quedare con el dibujo pero por favor, deja de hacerme la puñeta. Se que te he jodido pero bien y que no está bien lo que te he hecho pero... ¿no podemos arreglar esto como dos mejores amigas que somos?.

¿Arreglarlo?, ¿pero tú te estas escuchando Tea?. Esto no se puede arreglar como personas normales. Me mentiste y ni siquiera tuviste el valor suficiente para decirlo que estabas con Derek. ¿Y ahora pretendes que lo arreglemos como “mejores amigas que somos”?, lo siento pero no.

Pero Nahia yo.. .yo... te echo de menos. Echo de menos hablar con mi mejor amiga, reírme con ella, salir por ahí con ella.

Lo siento, estoy demasiado dolida y no puedo olvidar tan fácilmente. Ah una cosa más, no digas que somos “mejores amigas”, porque tú y yo... ya no somos nada.

Ella se quedó ahí, sola y medio llorando. Tenía tantas ganas de decirle que la perdonaba. Pero no podía hacer eso.


Después de dejarla allí entre en el instituto ya que era la hora de entrar. A lo lejos vi a Dorian así que me acerque a el y nos dirigimos a clase. Por el camino, la notaba rara. Así que antes de entrar le pregunte que le pasaba.

Capitulo 8.

Buenas. – Dijo el médico con una cara muy rara.

Mi madre muy nerviosa le contestó:

Buenas doctor. ¿Qué tiene mi hija?, dígame que nada grave.

Tranquila no se preocupe, su hija solo ha tenido un bajón de azúcar, de ahí el dolor en el pecho.

Muy aliviada, mi madre le contestó:

Oh gracias al señor. Que susto me había dado. Entonces... ¿se puede ir a casa ya?.

Claro que sí, eso sí vigílela mucho. Que coma mucha fruta y esas cosas, ¿vale?.

Si doctor muchas gracias.

No hay de qué. Adiós, que tengan un buen día.

Adiós y gracias.

El doctor se fue y mi madre suspiro de alegría. Estaba feliz por saber que no me pasaba nada. Recogimos mis cosas y fuimos directas a casa.

En el camino a casa, mi madre no se paró a preguntarme que me había pasado con Tea. Mejor, porque no pensaba decirle nada. Me daba tanta rabia saber que me había mentido, que hasta me dolía.

Llegamos a casa y subí a mi cuarto. Me incomodaba estar con mi madre, después de todo lo que había pasado. Ni siquiera encendí el portátil. No sé porqué pero me agarró un sueño horrible, así que prepare mi ropa de mañana y me fui a dormir.

A la mañana siguiente me desperté sabiendo que no había cenado, pensé:

Qué más da, no me voy a morir por no haber cenado.’

Me duché, me vestí y baje a desayunar. Mi madre ya estaba abajo desayunando. En mi casa por las mañanas se respiraba felicidad, pero está mañana todo era tensión. Para intentar cortar esa tensión decidí hablar.
Buenos días mama.

Ella no tan feliz como siempre me dijo:

Buenos días hija. ¿Has dormido bien?, ayer no cenaste. No te dije nada porque ya estabas dormida y después del día que pasaste... pensé que no era bueno despertarte.


Lo sé. Me di cuenta está mañana al despertarme.

Acuérdate que ha dicho el médico que tienes que comer mucha fruta y todo eso.

Me acuerdo perfectamente mama, y tranquila sabes que me gusta la fruta.

Acabó la conversación y con ella yo de desayunar. Cogí mi mochila, le di un beso a mi madre y salí de casa. Saqué mi IPod obviamente y puse la de ‘I Don’t Wanna Be’.

Mientras andaba notaba como gente de mi instituto me miraba sin parar. En un arrebato de rabia grite:

¡QUERÉIS UNA MALDITA FOTO!, ¡PESADOS!.

Ellos muy asustados ya que nunca me había visto así, dejaron de mirarme. Pero de repente ese horrible dolor de pecho se apodero de mí. Dios como algo podía doler tanto. Me había caído al suelo, pero lentamente me fui levantando. La gente me miraba como si de un famoso se tratase. Recogí mi mochila y seguí mi camino. Para rematar mi dolor en la puerta del instituto estaban Tea y Derek besándose tan felices como si no les importara el mundo. No me vieron menos mal, pero justo en ese momento Dorian grito mi nombre en alto.

¡NAHIA!, ¡AQUÍ, ESTOY AQUÍ!.

En ese momento Tea se dio cuenta de mi presencia y con cara de pena me miró. Yo con cara de odio la volví a mirar mientras pensaba:

Guarda esa cara de pena para cuándo él te dejé y vuelvas suplicando mi amistad otra vez. Amistad que yo te negare.’

Dejé de pensar y me dirigí a Dorian. Ella muy preocupada me dijo:

Hola Nahia. ¿Al final ayer que te paso?, ¿Por qué te desmayaste?, me preocupe mucho.

Hola Dorian. No fue nada, un bajón de azúcar según el médico. Estoy bien, solo tengo que comer fruta y esas cosas.


Note que Tea no dejaba de mirarnos. Tenía tantas ganas de abrazarla. La echaba de menos. Pero no, tenía que ser fuerte y dejar de pensar tonterías. Seguí hablando con Dorian hasta que sonó el timbre y entramos a clase.

viernes, 1 de agosto de 2014

Capitulo 7.

Después de horas de estudio frenético llego la hora del patio. Mi hora de plantarle cara a la que se suponía que era mi mejor amiga.

Terminé de comer y fui en su busca. Casualmente estaba cerca de las pistas, así que me acerque. Pensaba darle una oportunidad de que me dijera toda la verdad sin callarse nada, pero sabiendo como es... lo dudaba mucho. Me acerque a ella y empezamos a hablar.

Tea.. tengo que preguntarte una cosa.

Oh, claro dime lo que quieras.

Quiero que seas sincera conmigo... ¿estas saliendo con Derek?, ¿sois novios?.

En ese momento su cara cambio por completo. Ella sabía lo que estaba pasando. Lo vi en sus ojos. Sin espera alguna... me respondió.

¿SE PUEDE SABER QUE TE HAS TOMADO HOY PARA DESAYUNAR?, ¿CÓMO VOY A ESTAR CON DEREK?, es el chico que te gusta. Nunca te haría eso. Va contra las normas de mejor amiga.

Que cara que tenía. Me estaba mintiendo y en mi propia cara. Intentaré que me diga la verdad una vez más.

Esta bien, te lo preguntare otra vez. ¿Estas saliendo con Derek?.

¿OTRA VEZ?, no no y no. No salgo con él, pero si sabes que ni lo miro de lo mal que me cae.

Harta oír sus mentiras me arme de valor y le solté todo.

¡MENTIROSA!. Eres la peor amiga que he tenido. ¿Cómo has podido hacerme esto?, sabías lo mucho que me importaba Derek.

¿Cómo que MENTIROSA?, en ningún momento te he mentido.

Si, si lo has hecho y de la peor manera. Te vi.

¿Me viste?, ¿Dónde?.

En el centro comercial, ayer, con Derek. Después de que me llamaras pensé que ya podría quedar en otro momento con el así que decidí ir a mi Martes de compras, pero justo cuándo iba a entrar al centro comercial... ¡OS VI!.

¡DIOS MIO!. Nahia... yo...

NO. Tu nada. Teníamos tantos planes juntas aparte del gran viaje y muchas cosas más que gracias a ‘tu amor’ has echado a perder.

Lo siento mucho. No sabía como decírtelo.

Mientes. No sientes nada. Solo oigo escusas baratas. Ya no existe ningún ‘Tu y yo’. Dejamos de ser amigas en este mismo momento. Te odio.

Nahia espera. Mierda.

Me dolió mucho tener que decirle todas esas cosas horribles, pero ella me había hecho una cosa peor.

Sonó el timbre y con los ojos muy rojos otra vez... entre a clase. Tea todavía no había llegado y con razón. Mientras el profesor explicaba, me entro un fuerte dolor en el pecho. No podía respirar. Me levante para decirle al profesor si podía ir a enfermería pero... fue demasiado para mi dolor. Caí al suelo desmallada.

Lo último que recuerdo es ver a Tea entrar por la puerta.

Horas más tarde en el hospital, me desperté muy aturdida. No sabía lo qué hacía allí. Era todo muy raro. Mire a los lados y vi a mi madre. La pobre se había quedado dormida en una silla. De repente Tea entro por la puerta, en ese momento mi madre se levantó.

Oh lo siento no quería levantarla.

No te preocupes, me iba a levantar de todas formas.

Para cortar el rollo y enterarme un poco de lo que me había sucedido, decidí preguntar:

Em... ¿mama?, ¿Qué ha pasado?. ¿Por qué estoy aquí?.

Mi madre muy feliz de verme despierta, me contestó muy rápidamente.

¡Nahia!, ¿estás bien hija?. Me has dado un susto de muerte, pensé que te había pasado algo grave.

Si mama estoy bien y me quiero ir a casa.

Sé que te quieres ir pero los médicos todavía no me han dicho porque te has desmayado.

Ah, ¿qué me he desmayado?. –Muy asombrada le dije a mi madre.

Si cariño, te has desmayado en clase justo antes de salir a la enfermería.
En ese momento... Tea hablo.


Me has dado un susto de muerte a mí también. 

Yo muy malamente le conteste:

¿Qué haces aquí?, ya te deje muy claro que no quiero saber de ti. Te odio.


Sin pensárselo dos veces, salió de la habitación medio llorando. Me dio mucha pena, pero es que me había mentido en mi cara. Mi madre me miro sin creer lo que estaba viendo. En ese momento... llego el médico.

Capitulo 6.

Antes de entrar al centro comercial, me detuve.

En ese momento mi corazón empezó a latir más rápido de lo normal. Mis mejillas empezaron a mojarse. Sentía como las lágrimas caían sin parar. Mi mejor amiga con el chico del que estaba enamorada. No. Eso no podía ser cierto. Las ganas del Martes de compras se me pasaron enseguida. Me fui a mi casa.

Estuve todo el camino llorando. Cuando llegue a mi casa tenía los ojos tan rojos de haber llorado que casi no podía abrirlos. Mi madre todavía no había llegado de trabajar.

Mejor.

Subí a mi habitación y me tire en la cama a seguir llorando, al cabo de un rato me dormí. Horas más tarde, escuche la puerta. Mi madre había llegado.
Sentí como subía las escaleras, pero no me alarmé. Entró en la habitación. como casi todas las noches, me dio un beso en la frente y se fue. Sentí su beso, me lo dio con amor. Como la quería.

Cuándo decidí levantarme me encontraba hecha un asco. Me dolía un montón la cabeza, y además sentía que me iba a morir. Encendí el ordenador y entre a Twitter. En ese momento vi un twit de Tea:

Soy la persona más feliz del mundo. Te quiero mucho mi amor.’

El mundo se me vino encima otra vez. Mi mejor amiga. Dios no me lo podía creer. La quería mucho, pero en ese momento lo único que sentía era rabia. Muchísima además. Menuda puñalada que me había clavado.
Ya decía yo que la notaba algo rara conmigo últimamente. No quería seguir leyendo así que sin hacer mucho ruido, me volví a dormir.

Miércoles, 6:50. Hora de prepararse para ir al instituto. Hoy iré más que normal, no tengo fuerzas ni ganas de ir guapa a clase. Unos pitillos, camiseta básica, sudadera y ‘Converse’.

Entro en la ducha y no hago más que pensar en ellos, besándose allí, delante de mí. Los odio tanto, sobre todo a Tea. Eso no se le hace a una mejor amiga. Y menos a mí. Terminé de ducharme, me vestí y baje a por algo rápido de desayunar. Mi madre seguía dormida. Hoy era su día libre, aparte estaría muy cansada de ayer. En fin.

Cogí una manzana y me fui de casa. Encendí mi IPod puse ‘Right By My Side’ de Nicki Minaj. Mis pensamientos se  mezclaban con las palabras de Nicki, hasta que por desgracia me llevaron al instituto. No vi a Tea, en cambio vi a Dorian. Me saludó de lejos y se acercó a mí.

¡Hey, Hola Nahia!

Hola Dorian.

¿Te pasa algo?, te noto rara y apagada cosa rara en ti. ¿Has dormido mal?.

Dorian preocupándose por mí. Que mono. Obvio no le voy a decir que me la pase llorando toda la noche hasta que me dormí y que por eso tengo una cara horrible.

No tranquilo, no me pasa nada. Es solo lo que dijiste tú... dormí un poco mal.

Justo detrás de nosotras estaba Tea. Acababa de llegar. Muy feliz ella sin saber la que se le venía encima. Paso por nuestro lado y nos saludó.

¡Hola chicos!. ¿No hace un día precioso hoy?.

Dorian y yo la miramos y dijimos:

¡Hola Tea!. Si JAJAJAJA tan precioso como que va a llover. –Muy irónica yo.

¡Hola Tea!. Si la verdad Nahia tiene razón, parece que va a llover.

Ella muy picada nos dijo:

Lo decía sarcásticamente. Tontas.

Después de que dijera lo de tontas, me di cuenta de que esa ya no era mi mejor amiga. Me estaba recordando a Camille. Qué asco. Sonó el timbre y entramos a clase. Aunque estaba como plof, Dorian conseguía sacarme una sonrisa. Es adorable. Al otro lado de la clase estaba Tea con Camille. Mirarlas y pensar:


No son amigas y ya se parecen por poquito. Tal para cual.’

Capitulo 5.

Ahora eres tú la que está sola eh. ¿Y Tea?. –Con un tono muy irónico me dijo.

Sí, hoy estoy sola. Mi mejor amiga me evita.

Estuvimos hablando un buen rato hasta que terminó el patio. En realidad, no es tan callado como parece, ni tan raro. Me cayó muy bien, la verdad.

Al llegar a clase, Tea todavía no había llegado. Qué raro, ella nunca llega tarde. ¿Por qué hoy si?. ¿Estaría todavía con Derek, o se había quedado rezagada?. En ese momento llamaron a la puerta. Era Tea que entró muy apurada por llegar a su sitio. ¿Qué habrá pasado?. En fin.

Última hora de clase, y me encontraba pensativa por saber que le estaba pasando a Tea. Sonó el timbre. Libertad otra vez.
Ella de nuevo muy rápida se fue sin esperarme y como estaba cansada no fui en su busca. Salí del instituto y me puse los cascos. Mientras andaba no dejaba de darle vueltas a lo que estaba pasando. De repente, alguien me toco por detrás. Oh era Dorian. Qué raro, ella se va en coche con su madre. ¿Qué le habría pasado hoy?. Se lo pregunte.

Me has asustado.

Muy tímido me dijo:

Lo siento, no era mi intención. Te estaba gritando pero como vi que llevabas los cascos, decidí acercarme un poco más.

Oh, lo siento. Es que cuándo empiezo a escuchar a Drake se me olvida el mundo.

Lo sé. A mi también me pasa. –Muy feliz mientras me lo decía.

¿Y eso que no te has ido en coche?.

Mi madre no podía recogerme hoy. Tenía trabajo.

Seguimos andando. De veras que es muy simpático. Llegamos a mi portal y nos despedimos. No es Lunes y Tea no se queda a comer, aun así suele venir todos los días después de clase, aparte es Martes día de compras así que con más razón.

Entre en casa y que raro, no estaba mi madre. Pero había una nota en la nevera:
He tenido que quedarme a terminar un trabajo importante. Te he dejado la comida en el microondas. No vemos por la noche. Te quiere, mama’

Bueno hoy tendré que comer yo sola. Cogí la comida y subí a mi habitación. Encendí el portátil y me metí en Twitter. Tenía una notificación. Dorian me estaba siguiendo. ¿Cómo había conseguido mi Twitter?. Le cotillee un poco. También me mencionó. Así que la respondí. Estuvimos hablando un buen rato, que risa.

De pronto me entro un sueño impresionante. Cerré el ordenador y puse una alarma. Hoy es mi día de compras, pero también he quedado con Derek para tomar algo. Cerré los ojos y me dormí.
De repente la magnífica voz de Katy Perry me despertó. Abrí mi armario y me dispuse a ver que ropa me pondría. Que nervios. Opte por ponerme una falda de talle alto, una camiseta básica y unas militares. Entré en el baño, y me duché.

Estaba super nerviosa. Por fin iba a quedar con Derek. Me terminé de arreglar y bajé corriendo. Cogí mis llaves y me fui. Saqué mi IPod del bolso y me puse ‘Drunk In Love’, es del disco nuevo de Beyoncé y debo decir que es genial.

Llegué muy ilusionada al centro comercial pero de repente, sonó mi móvil. Rápidamente lo cogí.

Si. Dígame.

Hola Nahia soy Tea.

Ah, Hola Tea. ¿Qué pasa?. –Muy nerviosa le dije.

¿Estas ya en el centro comercial?.

Si ya estoy aquí, pero debo decirte que no veo a Derek por ningún lado.

Ya. Es que no va a ir, me ha dicho que al final no podía porque... tiene que entregar un trabajo mañana por la mañana. Que lo siente.

Oh, que mala suerte. –Con voz de pena.


Lo siento. Bueno te dejó. Hasta mañana. – Mientas colgaba el teléfono.